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miércoles, 1 de junio de 2016

(VOLVERÉ A MORÓN) / Julio Vélez






(VOLVERÉ A MORÓN)

Volveré a Morón.
Pasearemos por la Alameda,
haremos, de vez en cuando, una pintada
con pájaros y mariposas,
y seguiremos creyendo en la revolución,
haciéndola cada día más adentro.

Volveré a la raíz
y hablaré con los hijos de los hijos de mis amigos
de poesía y flamenco. De vino y del tiempo
por venir. Bailaremos
por la noche entre perros solitarios
que moverán el rabo después del beso.

Volveré a Morón. A principio de la cal
y la rabia. De la fiesta y la sombra.
Al atardecer pasearemos por la Alameda.

Volveré a Morón para arrojar todas
las llaves inservibles y entregar
a mis amigos la que lleve escrita
tu nombre. Poesía:
Árbol de relámpagos que ilumina
la oscuridad del silencio.

Julio Vélez


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martes, 15 de marzo de 2016

(UN PÁJARO VUELA) / Julio Vélez








(UN PÁJARO VUELA) 

 Un pájaro vuela
            en la oscuridad
de la caverna.
            No percibo su forma ni su color…
            sólo su vuelo. El sonido de sus alas.
Así te amo poesía:
            materia y sombra de la palabra.


Julio Vélez



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sábado, 13 de febrero de 2016

(EL INFIERNO) Julio Vélez





(EL INFIERNO)

El infierno está en mi/tu país.
El infierno está en mi/ tu cuerpo.
El infierno existe sin duda.
Mas también la posibilidad de cielo.


Julio Vélez ( 29 abril 1992)



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martes, 29 de septiembre de 2015

(YO ME ESTOY FUMANDO) / Julio Vélez




(YO ME ESTOY FUMANDO)

Yo me estoy fumando:
te lanzo señales de humo.
Te digo: ámame;
pero tú sigues con tu asado hablando
de lo difícil que está el mundo
y de Hume y Schopenhauer. No sé.
Nueva señalita mirando tus labios:
Estoy frío, por favor, bésame.
Tú hablas del merengue y la salsa,
de lo oscuro del deseo, que, ya ves,
en mí está tan claro.
Nueva redondelita. Estoy solo y te necesito.
Me hablas de literatura y cibernética,
del salto cuántico y la entropía poética.
Termino como siempre, masticando una colilla
frente a un mar que me parece infinito
y, además (con alguien tengo que hablar), imbécil.

Julio Vélez (DIALÉCTICA DE LA RUINA, 1990-1992)



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miércoles, 16 de septiembre de 2015

(ME PARECE QUE VA A HABLAR) / Julio Vélez






(ME PARECE QUE VA A HABLAR)


Me parece que va a hablar
esta campana,
a contar sus secretos
guardados en la memoria.

Conoce bien los naufragios
y el abrazo esta campana.

Está árabe esta campana
en el sonido de las puertas
de un pasado, que columbra
judío su caudal de agua
oceánica.

Esta campana es mi casa
y conoce la memoria
de mi gente.

Tocar su cintura es tocar
a mis padres
primitivos de mis abuelos,
que alumbran hoy
el vientre de esta mujer
que siempre nace.


Julio Vélez ( DIALÉCTICA DE LA RUINA, 1990-1992)



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jueves, 19 de febrero de 2015

Herrumbrosa y en moho, candelas de la mañana... / Julio Vélez





1       Herrumbrosa y en moho, candelas de la mañana,
saciado en sueños.

2       Cómo
no dolerse de luz escasa si el hueso trastabillea y choca
contra el suelo de la pelota pesada como una canasta que
perdió su mimbre,
soñadora de planetas oscuros y suaves como la pluma o la
greda
y, apenas, habilitada por las gotas del rocío que acunan a las
nubes,
éstas, plomizas, pierden sus hijos de estrellas fugaces.

3       Cómo no dolerse de sangre coagulada en la garganta a borbotones de gritos, ¡ay!, de gritos inundados de barro o semen podrido. Gritos de periódicos extendidos sobre el suelo de las plazas del mundo abrigando los gritos apagados del grito, ¡ay!, de los blancos deshabitados. El grito de los gitanos, ¡ay!, de los gitanos mudos que gritan sus gritos furiosos desde los ríos inundados de duquelas y gritos como un manantial eterno de cloacas luminosas y cienos eléctricos. Cómo no gritarse desde el grito negro de los negros del mundo que gritan sus gritos desde el létigo de la sangre del grito.

El grito de los indios aullando sus gritos desde las praderas sin búfalos y desde el vientre del grito de las montañas del grito. El grito de las mujeres que gritan desde el sótano del grito de las casas. Cómo no ser grito que grita el grito de los afeminados desde el trasero del grito penetrado por el grito macho y seco y podrido.

¡Ay!, cómo no gritar árabe y no gritar judío.

Cómo no gritar desde el grito oscuro del universo desaparecido.


Julio Vélez



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sábado, 29 de noviembre de 2014

Julio Vélez




1        Pájaros de los vientos que, en sueño reparador de espesura,
          me traéis el aliento codiciado, locura del cuerpo que en mí    
busca su clausura.

2        Búsquete en mis heridas la raspadura oscura de la arena, las fuentes dormidas que en sutil, alada pena, nace lluvias y volcanes serena.

3        Ciervos heridos, fuente nocturna como el arco y su flecha que, en vuelo potente, a ciervo y luces estrecha bajo la sombra del monte que acecha.

4        Entre claro y en niebla, como piedra de relámpago negro que en el agua se empuebla en paz y hermoso íntegro, suéñote entre desnuda y en suave alegro.

5        Saciemos, amado, la fruta en su raíz más oculta. Que en luz el cedro eleve su altura hacia la interior gruta y agrandemos su fuente leve: magma de peces que sobre su océano llueve.

6        En mi amado logro contento y en mis cerros y huertos logra mi amado su cumbre. El árbol roza sus sustento y sacia la sed de la lumbre que, en sol y bosques de luces, trueca su herrumbre.


Julio Vélez


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lunes, 17 de noviembre de 2014

Los mundos me escribieron un libro... / Julio Vélez








1         Los mundos me escribieron un libro
con el que siempre he intentado conversar a solas.

2       He poblado
las cuevas vacías de mi infancia con las letras de todos los
alfabetos. Me rociaron el cuerpo con las cáscaras podridas
de los plátanos maduros.
Sentí el
dolor en su raíz más mía y odié las ventanas cerradas
y el óxido de las celdas oscuras.
He llorado mis desgracias
entre los ojos de mis amigos
y mis lágrimas besaron algunos labios en los que aún vivo.

3       Los libros me hicieron un mundo
al que he intentado que éste se pareciera.


Julio Vélez



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martes, 23 de septiembre de 2014

Escrito en la estela del último ángel caído / Julio Vélez




Escrito en la estela del último ángel caído
el jardín se adentra en la noche.
Pareciera que la luz y el cielo estrellado
alargaran sus nidos de pájaros oscuros,
y el primero de los besos navegara sin retorno
dentro del jardín, donde el ángel
ha encerrado la espada de fuego
de todos los paraísos.

Julio Vélez



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lunes, 21 de abril de 2014

(y 10) LA PALABRA LIBERTADA. QUINCE REFLEXIONES PERSONALES (Y TRANSFERIBLES) SOBRE UN QUINCENIO POÉTICO. / Julio Vélez






15. 1989: Palabra es, además, historia

La palabra no es inocente. Sin el ser humano las palabras no existirían, como tampoco el ferrocarril o el microondas. Las palabras no pueden justificar el poder arbitrario. No es lo mismo la palabra hambre pronunciada por Agamenón, que por su porquero. No es lo mismo pronunciada por Edipo que por Antígona. Las palabras tienen cuerpo, sonidos, contexto, historia, alas… La palabra es necesidad o todavía estaríamos en el zoológico de la prehistoria. Hay palabras que alimentan como el pan y otras que nos sumergen en las tinieblas, palabras que son dulces gritos y otras que picotean en el subsuelo. Palabras que nos hacen crecer y que nos empequeñecen. Por pronunciamiento, la palabra es siempre maravillosamente culpable.




16. 1990: Tradición es futuro

La tradición es pasado y el pasado siempre está quieto, aseguran. Es como una fotografía inamovible, como una estatua de sal. Sin embargo, al igual que el presente, está vivo. No hay una, sino muchas tradiciones, tantas como posibilidades de futuro. La historia de la Literatura española está llena de tradiciones distintas. El pasado es futuro, es decir, memoria. No comparto algunas de las tradiciones desempolvadas en los últimos años por la sencilla razón de que no comparto el futuro que nos ofrece.
No he pretendido ser aquí un analista frío y taxonómico, sino un testigomás de una época. Como tal he hablado y reivindicado mi derecho al subjetivismo, mi derecho a la pasión, mi posibilidad de error. No pertenezco a la estirpe de los camaleones, ni tampoco a la de los dinosaurios. Más que beber vino, deseo que el vino me beba. Confío en algunos seres humanos, en miles y miles de personas en el ancho, largo mundo. Personas a las que no conozco pero a las que puedo abrazar en cualquier momento. La certeza de que cualquier tiempo pasado no es mejor no me lleva a la ceguera irracional del sueño por el sueño, sino a confirmar que mi memoria no es más que un adarme en el inmenso horizonte de una memoria colectiva.


Julio Vélez
(AA.VV. / “DEL FRANQUISMO A LA POSMODERNIDAD”)


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sábado, 19 de abril de 2014

(9) LA PALABRA LIBERTADA. QUINCE REFLEXIONES PERSONALES (Y TRANSFERIBLES) SOBRE UN QUINCENIO POÉTICO. / Julio Vélez




13. 1987: La belleza incontaminante

La belleza es una alegría para siempre, pero no es Narciso perdido entre los cisnes. No es el malabarismo del sombrero de copa que extrae conejos ni el salto del trapecista con red. No es el pez, sino el agua que se escapa en la pesca.
Los funcionarios de la ciudad letrada han disecado a la belleza, a la pobre, a la inmóvil belleza del Museo arqueológico. Han deseado que la resurrección de los muertos fuera el retorno de los cadáveres triturados por la historia. La belleza sin historia, la historia sin belleza, oh, exclaman, la dulce, tierna, la eterna belleza de lo inútil. La belleza incontaminada. Una vez más se confunde el pañuelo con la lágrima.




14. 1988: La muerte de las ideologías

De tanto amar cadáveres la necrofilia se hace virtud. En los bares de moda, en las discotecas franqueadas por lebreles uniformados, el ángel revelador destapa su trompeta y anuncia la nueva nueva de la muerte de las ideologías. La noticia llega a todas las esquinas y la gente guapa del poder la acoge como agua bendita en iglesia endemoniada. El pasado es un fardo que hay que desnuca en plena vía pública. El “donde dije digo digo Diego” extiende sus banderolas a los aires. Si antes fue el “contra Franco vivíamos mejor”, ahora, por generación espontánea, es posible el poder sin ideología. Es posible que las manzanas sean peras y los melocotones sandías. Nuestros intelectuales, pobres, ayer desencantados y bucólicos, dolidos de tanta incomprensión, tocan la flauta por las esquinas para despertar a las palabras, pobres, pobres, largo tiempo dormidas en las páginas carcomidas de los diccionarios. Caballeros civilizados, al cabo, que jamás polvan sus leontinas de petimetre llenando de polvos y maquillajes la atmósfera de la ciudad florida.


Julio Vélez
(AA.VV. / “DEL FRANQUISMO A LA POSMODERNIDAD”)

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jueves, 17 de abril de 2014

(8) LA PALABRA LIBERTADA. QUINCE REFLEXIONES PERSONALES (Y TRANSFERIBLES) SOBRE UN QUINCENIO POÉTICO. / Julio Vél




11. 1985: El paro aumenta

La libertad es siempre saludable, pero no siempre la democracia es libre. Mientras el paro aumenta, aumenta el precio de los libros. En España se publica un altísimo número de libros que crece en proporción directa al precio de los mismos. La minoría de siempre compra ahora más porque su poder adquisitivo ha aumentado, y la mayoría de siempre compra ahora menos, porque su poder adquisitivo ha disminuido. Las librerías cada vez se parecen más a supermercados y los supermercados cada vez más parecen librerías. Los libros parecen objetos lejanos que se encuentran en las nubes. Como dice Eduardo Galeano, deberían venderse en joyerías.




12. 1986: La poesía del pavo real

“Yo es otro”, dice Rimbaud, empujando un poco las puertas de la modernidad cosmopolita (que dicho sea de paso, no es la única). “Yo es un subproducto cultural blanco”, denuncia desde la transculturación René Depestre. “Yo es un pavo real” puede interpretarse tras la lectura de no pocos texto poéticos del último quindenio. Tres fenómenos de naturaleza bien distinta. La alienación asumida desde la tragedia, denunciada desde la rabia y encantada desde el vodevil.

La defensa de la palabra maquillada y sin venas, insustancial como un vuelo sin alas, revolotea sobre parte de la última poesía española. Si antes se olvidaron matices fundamentales, ahora se pinta sin colores. La nada es el todo y el todo es un porquero disfrazado de princesa. Sin la materialidad del lienzo y los colores el cuadro es imposible. Poesía que mira hacia el modernismo y selecciona sus epígonos, que escarba en los clásicos y extrae el exotismo sexual y la decoración artificiosa, en la que hasta el eructo es “suspirillo de efebo tras las gasas del gimnasio”.


Julio Vélez
(AA.VV. / “DEL FRANQUISMO A LA POSMODERNIDAD”)


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martes, 15 de abril de 2014

(7) LA PALABRA LIBERTADA. QUINCE REFLEXIONES PERSONALES (Y TRANSFERIBLES) SOBRE UN QUINCENIO POÉTICO. / Julio Vélez






9. 1983: El libre juego del mercado

Al poder de la crítica le pide relaciones el poder editorial y en algunos casos llegan al matrimonio y en otros al divorcio. Las editoriales descubren la rentabilidad de la “publicidad indirecta”, y sus inversiones las destinan más a incluir en sus equipos a críticos (y poetas) conocidos que al libre juego del mercado. El resultado es el hundimiento de las editoriales que no llegan a tiempo al baile y carecen de dinero para alquilar a un acompañante. Con todo, parece oportuno señalar que, mientras las instancias de la ciudad letrada, en feliz y espléndida expresión de Ángel Rama, están en juerga permanente, un lúcido grupo de escritores, más o menos jóvenes, escriben los textos más representativos de la década. Unos atizan el carbón y otros se comen los garbanzos. Pero a esto, a la postre, estamos acostumbrados.





10. 1984: Literatura hegemónica.

Hablamos, por lo general, de literatura hegemónica como si fuera la única existente. Como si el libro restara importancia a las revistas marginales o a la canción. Hay decenas de revistas desconocidas que aparecen y desaparecen como un Guadiana. Decenas de hombres y mujeres entregando lo mejor de ellos sin que ningún medio –incluido por supuesto el universitario- le preste la más mínima atención. Que yo conozca, solamente durante los pocos meses que existió el periódico Liberación se le prestó una cierta importancia. Pero, qué decir del autor anónimo de las letras del flamenco. Cómo olvidar que, sin exageración alguna, buena parte de la mejor poesía de la Literatura española está en las letras simples y poéticas de una siguiriya o una soleá, que la gracia del ángel de las letras de las bulerías se da la mano por la espalda con el duende negro de las tonás. Cómo es posible que no exista una sola historia de la Literatura española que atienda con un mínimo de rigor estos poemas de belleza indestructible, como parte fundamental de nuestra mejor poesía en los últimos siglos.
El libro es un instrumento clave en el desarrollo de la literatura, pero cuando el dios cristiano expulsó a Adán y Eva del Paraíso, lo hizo por comer del árbol de la sabiduría, no por masticar un libro.

Julio Vélez
(AA.VV. / “DEL FRANQUISMO A LA POSMODERNIDAD”)


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domingo, 13 de abril de 2014

(6) LA PALABRA LIBERTADA. QUINCE REFLEXIONES PERSONALES (Y TRANSFERIBLES) SOBRE UN QUINCENIO POÉTICO. / Julio Vélez






1982: Triunfo electoral del Partido Socialista Obrero Español


Hace unos años publiqué un aburridísimo libro titulado La poesía española según “El País”, en el que trataba algunas de estas cuestiones con bastante cantidad de datos. Debo decir que ni uno siquiera de ellos ha sido cuestionado por nadie que yo sepa. La recepción del libro resultó sorprendente. El País me ofreció sus páginas para la publicación de las conclusiones. Gratamente sorprendido de la capacidad autocrítica del medio envié el trabajo inmediatamente. El teléfono de casa comenzó entonces a transmitir mensajes no demasiado elegantes y, hasta en algún caso, rotundamente groseros. Una especie de cruzada gremial se puso en marcha y mis dientes, no demasiado sanos de por sí, fueron amenazados de muerte súbita. Y a estas alturas ni el libro se había publicado, ni El País había hecho lo propio con el artículo que tardó cinco meses en editarse. Por estas fechas cambiaron al director del suplemento y es fácil constatar que en los últimos años la crítica d libros de poesía ha descendido alarmantemente. También TVE decidió dedicar al tema un programa cultural completo y, para ello, me pidieron que participara en una mesa redonda junto con los directores de cuatro suplementos literarios. Aunque supuse que estaría solo en el entierro acepté encantado. Pensé que era la mejor manera de plantear, fuera de cuestiones personales, el problema del gusto y su difusión. En definitiva, considero que el libro no era un análisis coyuntural sobre las relaciones prensa/ literatura, ni una denuncia del tráfico de influencias en la crítica periodística española, sino cuestionamiento de una muy particular manera de entender a ésta en la democracia. La muerte física de las personas no significa su desaparición de nuestro pensamiento y nuestros actos. El general Franco ha seguido viviendo en algunos críticos. Ellos se negaron a que nos entrevistaran juntos y, en consecuencia , conmigo lo hicieron de manera individual y a ellos en conjunto. Debo dar un dato: durante el primer año se vendieron 123 libros. Una inmensidad.

No traigo a colación estos datos con ánimo revanchista, nada más alejado de mis intensiones; pretendo tan sólo ilustrar la calidad reflexiva y democrática de algunos medios. Debo añadir que las heridas aún no han cicatrizado. Hace pocos meses, dos editoriales muy conocidas de poesía han rechazado un libro mío, no sólo sin leerlo, sino sin ni siquiera conocer el título. Los dos directores coincidieron en recordar que hace unos años yo había escrito el libro en cuestión. Pero esto es otra historia y no quiero desviarme del núcleo de mis palabras.

Julio Vélez
(AA.VV. / “DEL FRANQUISMO A LA POSMODERNIDAD”)


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viernes, 11 de abril de 2014

(5) LA PALABRA LIBERTADA. QUINCE REFLEXIONES PERSONALES (Y TRANSFERIBLES) SOBRE UN QUINCENIO POÉTICO. / Julio Vélez




7. 1981: El golpe de Tejero. Crítica literaria conservadora

De tanto hablar contra el poder político algunos preparan el asalto al cuartel de invierno de la crítica. Es necesario educar el gusto y la prensa es un buen mantel para los alimentos. La mayoría de los suplementos literarios miran ahora hacia atrás no con nostalgia, sino con ira. Es necesario cortar amarras con la literatura dominante del pasado más reciente. Con toda. Con la buena y con la mala. Nada mejor para ello que hacer un saco y llenarlo con lo que se llamó literatura de la berza, realismo social, literatura de compromiso o los mil espantosos nombres que se dieron para intentar reducir al mínimo una producción literaria que no es tan uniforme como parece. De hecho están luchando contra su propia invención del pasado para instaurar así su visión del presente.


Julio Vélez
(AA.VV. / “DEL FRANQUISMO A LA POSMODERNIDAD”)



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miércoles, 9 de abril de 2014

(4) LA PALABRA LIBERTADA. QUINCE REFLEXIONES PERSONALES (Y TRANSFERIBLES) SOBRE UN QUINCENIO POÉTICO. / Julio Vélez





5. 1979: La creación es una actividad solitaria.

La nostalgia del pasado conduce a la fatiga del presente. No conozco olivos que den manzanas, ni manzanos que den melones. Aparecen nuevos argumentos: la creación es una actividad solitaria que expresa la condición humana en su aspecto individual. Lo único que puede el escritor es explicarse a sí mismo, profetizan. Como si uno pudiera explicarse a sí mismo sin los demás, como si uno fuera una abstracción en un espacio incontaminado. Se confunde al tocino con la velocidad. A la marginación creativa con el individualismo mezquino. Creo que los que así piensan no aspiran a explicarse ni a sí mismos ni a nadie, sino tan solo a justificar su disfraz, sus palabras huecas, el juego de los artificios de sus poemas, el crimen de las palabras.

6. 1980: La marginación no es individualismo

San Juan escribió sus poemas físicamente desde la cárcel, poéticamente desde la marginación consciente, y conozco pocos textos amatorios con los que pueda identificarme como con el Cántico. Vallejo escribió Trilce desde el último rincón del dolor y pocas veces el dolor ha tenido más sonidos. Hölderlin, en la buhardilla del carpintero Zimmer, escribió sus últimos poemas y nos dio una magistral lección sobre la realidad poética. Cuando le pedían que firmara alguno de sus poemas lo hacía con el nombre de Scardanelli y le añadía la fecha. Si contamos los años, comprobaremos que Scardanelli vivió cien años más que Hölderlin. Es decir, que dentro de Hölderlin –que falleció a los stenta y tres años- vivió Scardanelli durante ciento ochenta y siete años. Para mí aceptar este principio es esencial para hablar de realidad poética. Podrá argumentarse que Hölderlin padeció locura –que es verdad- pero, sin embargo, aunque muchas veces se asegure lo contrario, un poeta no es un loco. Realizan funciones distintas con las palabras. Para el loco no existe la antítesis. La marginación creativa no es individualismo mezquino, sino soledad sonora, como decía Cernuda.



Julio Vélez
(AA.VV. / “DEL FRANQUISMO A LA POSMODERNIDAD”)



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