Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Falcón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Falcón. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de marzo de 2015

Enrique Falcón, “La marcha de 150.000.000”.




Lucasan. Fábrica textil guatemalteca donde son contratadas mujeres a cambio de un dólar de salario al día. Cada quincena son colocadas en fila y golpeadas en el vientre para averiguar quién está embarazada; de ser así, la preñada es inmediatamente despedida. Si las obreras intentan organizarse, las fábricas son cerradas y se reabren donde el sindicato aún no existe. Aura Martínez Rodríguez  -a quien está dedicado este canto-, activista sindical empleada de la multinacional Phillips Van Heusen, fue asesinada en estas circunstancias en 1992.

(Datos de P. Donovan: “Multinacional manipulation”, en New Internacionalist, nº 235, 1992).

XI

Dos minutos antes de la creación del fuego
cuando se hablan solas las lluvias del bosque y porque
lo peor resulta ser la canción de los ojos en el taller de
                                                                           / los chillidos

entonces el hombre, ob-
jetivamente el hombre, mira tu cabello
y en la fábrica Lucasan, de Guatemala, las trabajadoras
                                                              / son puestas en fila

y golpeadas en el vientre cada 15 días para detectar los
                  / embarazos motivo luego de su expulsión, donde
se deduce tu manera de quedarte muda
tu indignación color azul por creerte fértil
clavícula cansada en las quijadas de este pedazo de mundo
donde nadie va a quererte
donde nada
-allá donde se enferma y mata-
va a quererte en el saqueo de la boca, la impaciencia de
                                                                                        / tus vulvas
por alzarte entera
por llamarte hermana
por cansarte siempre.
Desde el último acuerdo firmado, las empresas químicas
                                  / norteamericanas cuyos vertidos industriales
debían ser tratados con métodos costosos en la propia
                                                                                         / región
son instaladas en México y directamente vertidos
sus contaminantes en los ríos de Motamaros
directamente vertidos en tu espera
porque no alcanzaste la edad de los aullidos
porque no
les dejaste el vientre, la espiral de tus carcias, el árbol
                                                                                       / solo
de tu cuerpo fronterizo dos metros antes de la creación del
                                                                              / fuego, sólo antes
del resultado estadístico oficial de 80
nacimientos con descerebración localizada por gases
                                                                                      / tóxicos
y luego sólo es verte
tan luego arrinconar tu mano hendida
y contar con ingeniería sueca el número de abortos,
dos kilocalorías antes de la creación del fuego y del DBCP
antes que se extinga el miedo
antes que se extinga el odio
antes que se extinga el nombre
más allá de las políticas de subvención en renta y te digan
que en la región de César se les niega el agua potable a los
                                                                                        / temporeros
y que los braceros se ven obligados a lavarse en ríos o
                                                                                        / lagunas
donde se aplica la solución de los antiparásitarios,
en la hora del fuego y la hora de-no-quererte,
de no poner tu nombre en este lado del suelo
este otro lado del suelo
el rincón de las orugas donde todo cabe en él salvo tu
                                                                                       / espera
donde aguantas la espera
donde sólo hay espera
a dos toneladas de la creación del fuego
y de la compra de plantaciones por parte de la Provident
                                                                                / Tree Farms Inc.
y las mujeres que no entienden inglés y no saben
no lo saben
que no deben quedarse embarazadas
que no puede más tu próxima espera
que en poco más se quedará tu vientre mudo.
Dos minutos antes de la creación del fuego eres tú toda su
                                                                                              / nieve
y miga aplastada en los bordes de la oruga,
a la diestra del brazo
donde cabe el miedo y tu sitio en la marcha, la
marcha de 150
mil millones al año,
en concepto (tan sólo)
                                         de devolución.


Enrique Falcón, “La marcha de 150.000.000”.


*** 

martes, 18 de marzo de 2014

Enrique Falcón / 2 poemas





PROTECCIÓN DE TESTIGOS



«La conciencia de que esta ecuación era posible: dolor que finalmente deviene rabia. La conciencia de que esta ecuación era aplicable a todo o casi todo».
Roberto Bolaño: 2666


Poco deben importarle
la disolución del pentotal en los días de trabajo
y la lenta inhalación de estrellas por su espalda.
Le pagaron por callarse
la dirección de las palomas, el remite en las postales
certificadas de tan lejos, la piel de una mujer
que él no ha visto y no ha besado,
—el corazón de los inviernos—,
las sedes comunistas, su necesidad de ir ardiendo
por una extremidad de la cara.
Toca apenas con los dedos
nuestro inútil portal, y la luz de todos los aullidos
que pincelan la tarde, por encima
de muertos y estaciones,
a un paso sólo del domingo
vuelve a casa, toma de su llave
se maquilla una lágrima con cuchillas de afeitar.

Enrique Falcón 








AMONAL PARA UNA FOSA COMÚN



«…en 1996 subían por las urnas
los supervivientes de una dictadura…»


Uno se desnuda al paso
cuerpo añico adentro de las tardes tontas,
y se mira en las estatuas
compadece en sus masacres
todo cuanto hiciera sin salida.
Así uno se desnuda, se despoja de muertos
y ventila el cuarto
con un suave saludo de desaparecido.
Vamos a decir que no ocurriera
que no están vivos todavía
y ocupando despachos y brindando en sus fiestas
por todos los muertos felices.
Vamos a decir que ya han perdido,
que se les tira palomas en todos los zoológicos,
comenzando sus caras
a no ser demasiado,
a cubrirse de helechos y a vengarse las víctimas.
Uno se desnuda y enloquecen los trajes
al saber del aullido de los presos, las fosas,
—al
esqueleto amarillo
ya podéis odiarlo.


Enrique Falcón 





***

miércoles, 1 de enero de 2014

Enrique Falcón






La marcha de los 150.000.000 se publica en un proyecto en ininterrumpida expansión desde 1992. Ha publicado ya dos entregas («El Saqueo», Rialp, Madrid, 1994; «El Saqueo» y «Los Otros Pobladores», Germanía / Set i Mig, Valencia, 1998). A finales del 2003 publicará las dos siguientes partes de este poema inacabable: «La caída de Dios» y «Canción de E», ya cerradas. Recibió el premio Ojo Crítico en 1993 al mejor libro de poesía publicado en el estado español.



Ya han venido los niños, los
150.000.000
con sus cabelleras de risa y su pánico de luces,
ascos de vientre en las matanzas públicas y
dame a este niño con crines del secuestro oh sí los niños
vienen sembrando algas y hambres de rastrojo
con arpones infinitos en sus bocas
danzan, viento nuclear, con los heridos y
hierro de ondas-luz sobre el refugio: —dame
un niño que se sepa cumbre
y asco de pesebre, mi revolución del día.

***

Pero yo no quiero hablar de la trinchera
(no yo):
metido en los muslos de quien dio los nombres,
yo atrinchero mis palabras y las hallo sucias
indómitas como un asco pegajoso un vuelco de noria,
un caballo de nosotros y ojos-telegrama;
así me las encuentro y hablo alto
convocando a la puta y al ministro en los septiembres,
permitiendo el paso de los ciervos por mis venas,
tu intranquila manera de parecer hermosa,
la tozudez terrible del destripador de buques.
Yo digo: soy los 150.000.000,
y mis manos se hacen moscas, alaridos blancos,
ojos de niña pública en los ojos de la niña pública,
mentira y bueyes amordazando el horizonte:
el miedo de los hombres como tú moviéndote
pública y agotada con la flor de las torturas,
el costado, la ira, el bostezo de quien juega
en los ojos tus vértigos de arena:
soy el hombre de gritos y del beso aturdido—
yo miedo a la sangre,
la sangre luz a este vientre,
tu vientre polilla encendida
destila canciones de amor.

Enrique Falcón


La marcha de los 150.000.000 es una sucesión de cantos, de cantos cósmicos que acoge a los excluidos en sus versos. Una brisa incómoda, plagada de registros diferentes que delatan una enunciación plural. Es la constatación de las posibilidades abiertas de una escritura política decididamente conflictiva y no-tranquilizadora : la creencia en el texto como organismo disidente e intolerable, un largo poema secular todavía ininterrumpido que bebe de Isaías a Ernesto Cardenal, de Huidobro a Neruda, de los informes anuales sobre derechos humanos, de Jim Morrison a Silvio Rodríguez...: «yo quiero oír / el alarido de la mariposa».



***

jueves, 31 de octubre de 2013

Enrique Falcón





LLUVIA TEMPRANA

El desastre, la resignación, el deseo de perder
para descansar, no merecen la pena.
(Belén Gopegui: El lado frío de la almohada, 2004)


Esperan que te rindas.

Que devuelvas las canciones a sus cuartos.

Que lenta y pobremente
atiborres sus rincones con cristales

y apartes de tus hijos la visión de una revuelta.

Esperan que claudiques
–seas piel, dentada o marzo.

Que suavemente caigas.
Que así tu rendición.

No les libres de la piedra que respira en tus manos.
No les venzas los ojos.

Nada dice
de la lluvia temprana que va a abatir las puertas,

nada
de ese incendio intacto y por venir.

La tormenta, compañero, llegará.

Contra todos los pronósticos,
menos tarde que temprano,
–seas piel, dentada o marzo–
el ciclo de las lluvias / llegará.



Enrique Falcón, de Porción del Enemigo (2013, Calambur)


***